Leyendas de Mi Pueblo


BP: basta de petróleo
6 julio, 2010, 1:38 pm
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Canción de Shivaritas para la Madre Tierra
1 junio, 2010, 1:29 pm
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A cuidar a nuestra “mama tierra”
17 abril, 2010, 11:08 pm
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Como parte de nuestro compromiso con el bienestar animal y ecológico, además de asustarte de vez en cuando con mis leyendas, peroa ahora te quiero invitar a cuidar de nuestra mama tierra que con mucho dolor nos ha visto crecer, ahora más que nunca necesita de nosotros, los humanos, paremos de contaminar nuestros ríos, nuestros lagos, dejemos de matar a nuestros animales, protejamos nuestra casa, este gran hogar, donde vivimos humanos y animales, vivamos en armonía, en conjunto volvamos a ser uno solo Naturaleza-Humanidad.

Les dejo algunos videos educativos, y algunos con música ambientalista, muy buena por cierto.

Hazlo por ti, Hazlo por el planeta.



La Jefa
17 abril, 2010, 6:26 pm
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Movimente/Flickr/CC

Mi jefa, ay mi jefa, si es la que me pone mas güevona, esta noche, si esta noche entraré a su casa, llevaré uno de mis cuchillo, el más filoso, ese que compré en el oriental, primero le arrancaré los dedos de las manos, como si estuviera cortando chorizos, ya me oigo los gritos que va a pegar las vieja cabrona, me va a pagar todas las que me ha hecho.

Pero ella no esta sola en su casa, ni modo tendré que matar a su esposo y a sus dos hijos, no se va a perder mucho, el hombre es un alcohólico que vive de bar en bar, y los hijos unos vagos que van a la escuela cuando se les da la gana, solo viven fumando marihuana, en fin elimino a un borracho mas, dos lacras y una vieja pedante que me ha hecho la vida imposible durante 10 años en el trabajo.

Luego de los dedos le cortaré la lengua por haber mencionado mucho mi nombre, -hablando de lenguas ya me dio hambre-, abrí la refrigeradora y encontré solo una guayaba, me la comí porque aun no había hecho las compras, el dinero se me va rápido y en el trabajo nunca me aumentaron el salario.

Durante me comía la guayaba los pensamientos psicópatas se me habían ido, ya hasta se me olvidó el capitulo de la telenovela, pero aun me acordaba de mi jefa, creo que lo tendré que hacer porque esto que siento no me deja dormir, Salí de mi casa con el cuchillo en la cartera Channel que compré con dos salarios, me dirigí a la casa de mi jefa, salte el muro, -¿no sé como lo hice?-, pero sentía que algo estaba en mí, no era yo, era algo sobrenatural, entré a la casa y había un olor fuerte a sangre y alcohol, subí al cuarto donde dormía mi jefa, -ya sabía donde estaba porque en su cumpleaños 45 me invitó a venir-, subiendo las escalera miré rastros de sangre, abrí la puerta de la habitación y allí estaba mi jefa pero alguien se me había adelantado, estaba desollada junto a su esposo y sus hijos. – Maldita sea, alguien más había hecho el trabajo que yo quería realizar.-

A la mañana siguiente, llegué a mi trabajo como que si nada había pasado, pero todos ya sabían que a la jefa la habían matado, pero nadie sabía quien lo había hecho, ni la misma policía. Se me acercó el presidente de la compañía y me dijo que a partir de hoy yo era la nueva jefa y como si se tratara de una maldición empecé a dar órdenes.

Escrito por Néstor A Arce A.

Movimente/Flickr/CC



Carta desde el Infierno II
12 abril, 2010, 4:16 pm
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Me bajé de la cama y escuché que alguien abría la puerta trasera de mi casa, me levanté y caminé suavemente hacia ella, veía una silueta como de una mujer pero no la distinguía bien a simple vista, era una dama, pero quién se atrevería a entrar a mi casa a las 3 de la madrugada, solo podría ser ella, ¡¡sí!! La mujer que conocí en el bar de la ciudad, la que invite la otra noche a que me acompañara en mi cama y que buena compañía la que tuve ese día, encendí la luz de la cocina y la vi, si era ella.

– ¿Pero, como entraste aquí? – Le pregunté-
– La noche anterior por casualidad me quedé con una copia de tus llaves, y pues hoy decidí venir a visitarte. – Me contestó-

Movimente/Flickr/CC

Ella decidió venir a mi casa, dice que quedo encanta con mi desempeño, pero ahora la miraba un poco diferente a la primera vez, un poca descolorida, con grandes ojeras y una ropa muy estrafalaria. Pero no importa porque yo también quede impresionado esa noche con esa mujer, era una bestia en la cama, me hizo sentir como un chavalo de dieciocho años en pleno clímax.

Pasada las cuatro de la mañana, me levanté pero ese lugar no era mi casa, era un lugar oscuro, caliente y con un olor extraño, solo me acordé de las historias que me contaba mi abuela acerca del infierno, nunca le creí, pero ahora empiezo a pensar que realmente el infierno existe, no se hacia donde voy, solo noto una luz al final de este camino oscuro, empiezo a tener miedo no sé lo que me espera al terminar este camino, me acerco cada vez más, ahora estoy por llegar al final, escucho una voz, es la misma voz de la mujer de esta madrugada, pero que hace aquí, me acerco a ella y esta igual a como llegó a la casa.

-¿Natalia que haces aquí? –Le pregunté-
-solo me respondió – ¡¡Bienvenido a tu nuevo hogar!!

Entre a una habitación llena de hombres, donde todos participaban de una orgía, pero yo le dije a Natalia que yo no iba a entrar a allí, y ella me contestó, no me llames Natalia, mi verdadero nombre es Belcebú, y yo tuve relaciones sexuales con todos estos hombres y murieron al terminar de hacerlo y están condenados a mantener esta orgia hasta finales del infierno. Me rehúse a entrar a ese cuarto lleno de hombres, pero de inmediato vinieron dos tipos grandes y fortachones, mis gritos se escucharon hasta el cielo.

Escrito por Néstor A Arce A.

Movimente/Flick/CC



Carta desde el Infierno I
12 abril, 2010, 3:37 pm
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Las noches se me hacen tristes, cuando no te tengo en mi mente, cada vez te siento cerca, pero nunca me atrevo a decírtelo, amada mía que estas siempre conmigo hoy me noto más con vida cuando te miro a mi lado. Tenía que llegar ese día en que estuviéramos juntos.

Movimente/Flickr/CC

Hasta ese momento en que cogí el destornillador y me acerque a tu espalda cálida y sensual, te penetre y caíste en mis brazos, desde ese día te tengo a mi lado, aunque estés fría dentro del congelador pero, ahora miro tu rostro pálido y me apetece besarte, para mirar tus lindas manos tengo que abrir la parte de abajo de mi refrigerador, ese refrigerador que me regalo mi madre, ese refrigerador que ha compartido tu cuerpo y el de Karen, también el de Azucena, y el de Evelyn, pero el tuyo es especial porque lo guarde entero, casi entero, si no hubiese sido por la pierna que cayó al río.

Estaba allí frente a la ventana de mi casa que queda junto al río, tenía que ir al pueblo a comprar alimento, pero tenía miedo de dejarte sola, así que te saque de ese cajón blanco y frío y te puse en la parte trasera de mi troca, bajamos hacia Whiteville – así se llama mi pueblo – primero pase por la cantina bebiéndome un par de copas, porque hacía frío, luego hice las comprar y volví a montar mi troca esta vez con dirección a mi pequeña casa.

El camino era largo, así que me demoré en llegar, eran aproximadamente las 11 de la noche cuando llegue, desde lejos vi una luz encendida en la terraza de mi humilde morada, pensé que era Matilde quien me visitaba, Matilde fue mi primer amor, que termino dentro de una bolsa plástica color negro y flotando en el río de Whiteville, conforme me acercaba me di cuenta que no era Matilde sino, que eras tú, pero como podía ser posible si tu venias conmigo.

Revise la parte de atrás de mi troca y no estabas, te habías ido a casa sin mí, mi reloj marcaban las 11 con 45 minutos, entre y allí estabas junto al refrigerador, me quedaste viendo con tus ojos color verde, hermosos por cierto, pero no me dijiste nada, solo te levantases y agarraste mi navaja que guardaba en la lacena, me fije en mi reloj suizo y el tiempo iba volando al estar contigo porque marcaba las 12 con 30 minutos, te acercaste a mí y me dijiste que donde tú estabas, allí íbamos a estar mejor los dos, así que me clavaste la navaja en el pecho y caí al suelo.

Lisy/Flickr/CC

Abrí mis ojos y vi mi reloj, eran las 3 de la madrugada, pero ya no estaba en mi casa de Whiteville, sino que era un lugar oscuro, con olor extraño y mucha gente, observe a mi alrededor y vi a Karen, a Azucena y a Evelyn, y tu también estabas allí y me dijiste aquí descansaremos en paz.

Escrito por Néstor A Arce A.



La Hora del Planeta
24 marzo, 2010, 11:01 pm
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Madre Tierra – Shivaritas     Haz clic para escuchar la canción oficial

La Hora del Planeta

El 27 de marzo de 2010 a las 8:30 pm, WWF invita a individuos, empresas, gobiernos y organizaciones alrededor del mundo a que apaguen sus luces no esenciales durante una hora -La Hora del Planeta-, para enviar un poderoso mensaje acerca de que es posible tomar acción frente al cambio climático y sus consecuencias a nivel global.